Fases de la enfermedad de Lyme

Fases de la enfermedad del Lyme

El Lyme es una enfermedad infecciosa que se contrae por la picadura de una garrapata, mosquito, pulga, chinche u otros insectos infectados; a través de la bacteria Borrelia burgdorferi. Pese a su gran crecimiento, la investigación de esta enfermedad no avanza al ritmo que marca su evolución, al ser la principal enfermedad transmitida por vector en Estados Unidos. Además, la incidencia de Lyme en Europa es cada vez mayor debido al el cambio climático.

Diagnóstico de la enfermedad de Lyme

Se trata de una enfermedad epigenética con síntomas tan variados como la genética de las personas. Por eso es tan complejo su diagnóstico, aquel que, además, no es habitual en la comunidad médica, siendo una especialidad de unos pocos profesionales. Los síntomas de la enfermedad de Lyme se asimilan a los de otras enfermedades, desde la artritis hasta la depresión.

Por esa razón, muchos pacientes reciben diagnósticos de síndrome de fatiga crónica, fibromialgia o esclerosis múltiple y pasa el tiempo sin que los tratamientos lleguen a ser eficaces.

Por todos estos inconvenientes, el retraso en el diagnóstico de la enfermedad de Lyme es fatal para quienes sufren esta patología, puesto que, si no se trata con antibióticos en su primera fase, conocida como Lyme precoz, la infección avanza por el organismo derivando en un Síndrome de Infección Multisistémica. Esta es la denominación con la que se conoce al Lyme crónico que es la última fase a la que puede llegar esta enfermedad.

No obstante, entre estas dos fases se encuentra el Lyme de diseminación temprana, aquel que se manifiesta con síntomas que pueden parecerse a los de la gripe y otras consecuencias neurológicas y musculares importantes.

Por último, si en estas dos fases la enfermedad de Lyme no ha sido descubierta, llegamos a la última de las fases, el lyme crónico. También amparado bajo la denominación de Síndrome de Multiinfección Multisistémica es aquella fase en la que muchos órganos y tejidos pueden verse afectados por la borrelia. Una bacteria muy agresiva que ataca a todo el organismo. Esta es la última de las fases y la más problemática para los afectados.

Asimismo, teniendo en cuenta que una persona con Lyme tarda una media de dos años y medio años en obtener un diagnóstico certero, esta fase es habitual en esta enfermedad. Por toda su complejidad, es muy importante vigilar la presencia de garrapatas y conocer cómo podemos ver las primeras señales de la primera fase.

Además de todo ello, el tratamiento antibiótico es eficaz para terminar con la infección, pero insuficiente para sanar a los pacientes. Con frecuencia, el Lyme provoca una situación de autoinmunidad que habitualmente se trata con inmunosupresores. Imaginemos lo que ocurre cuando un organismo con varias infecciones crónicas activas recibe un tratamiento inmusosupresor. Con este tratamiento, el paciente empeora y desde luego no mejora. Este ya es un signo sospechoso de que se puede tratar de un Lyme y deberíamos acudir a un experto. La vía más certera de acabar con esta enfermedad y no escalar de fases.

Lyme en el mundo, el peligro de una garrapata infectada

La enfermedad de Lyme se encuentra presente en, aproximadamente, ochenta países alrededor del mundo y su incidencia crece de forma progresiva. De hecho, se dice que es una de las primeras epidemias del cambio climático y las autoridades europeas han alertado a los países miembros sobre la importancia de establecer criterios comunes para el diagnóstico.

Se dice que solo en Europa puede haber un millón de personas con la enfermedad, sin embargo, hasta 2018 la neuroborreliosis de Lyme no se incluyó en la lista de enfermedades bajo vigilancia epidemiológica de la Unión Europea.

En la actualidad, el Lyme es una de las enfermedades transmitidas por vectores que más rápido crece en Occidente. En los Estados Unidos su incidencia ha aumentado en los últimos años, situándose en casi 400.000 el número de nuevos casos cada año. Muchos de ellos incluyen co-infecciones, lo que complica todavía más la patología.

El Lyme es ya una enfermedad endémica en algunas zonas de Europa y las autoridades comunitarias piden un consenso en cuanto a los criterios epidemiológicos y facultativos. Mientras su conocimiento aumenta, desde la Fundación Soslyme buscamos apoyar a los enfermos de Lyme en todas las fases de la enfermedad y buscar su mejoría.

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